Audiencia semanal del Papa Francisco

 

El Papa explicó qué significan los gestos y palabras que acompañan la liturgia bautismal para ayudar a comprender “el don que se recibe en este sacramento”.

Explicó que el bautismo “despierta en nosotros la vocación a vivir como cristianos, lo que implica una respuesta personal por nuestra parte”.

Recordó que durante el rito se pide el nombre del que va a ser bautizado: “El nombre – subrayó – indica a identidad de una persona. Dios nos llama por nuestro nombre, nos ama personalmente”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA:

“Queridos hermanos:

“Los gestos y las palabras de la liturgia bautismal nos ayudan a comprender el don que se recibe en este sacramento y a renovar el compromiso de corresponder mejor a esta gracia”.

“En el rito de acogida del bautismo, se pide el nombre del que va a ser bautizado. El nombre indica la identidad de una persona. Dios nos llama por nuestro nombre, nos ama personalmente. El bautismo despierta en nosotros la vocación a vivir como cristianos, lo que implica una respuesta personal por nuestra parte. Pero no termina ahí: a lo largo de los años, Dios sigue llamándonos por nuestro nombre, para que cada día nos parezcamos más a su Hijo Jesús”.

“A continuación, los catecúmenos adultos manifiestan su deseo de ser recibidos en la Iglesia, mientras que los niños son presentados por sus padres y padrinos, que piden para ellos el don del bautismo. El celebrante y los padres hacen después el signo de la cruz sobre la frente del niño, expresando así que está a punto de pertenecer a Cristo, que nos ha redimido con la cruz. Toda nuestra vida, palabras, pensamientos y acciones, están bajo el signo de la cruz, es decir, del amor de Cristo hasta el extremo. Cada vez que hacemos la señal de la cruz, como al despertarnos, antes de las comidas, ante un peligro o antes de dormir, expresamos nuestra pertenencia a Cristo”.

“Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y América

Latina. En este tiempo de pascua, pidamos a la Virgen María que nos ayude a renovar la gracia del bautismo que hemos recibido, para vivir cada día más unidos a Cristo como miembros de la Iglesia”.

“Que el Señor los bendiga. Muchas gracias”.