Audiencia General del Papa Francisco

Durante la Audiencia General, el Papa Francisco meditó sobre la bienaventuranza “Felices los mansos, porque ellos heredarán la tierra”. Explicó que Jesús se refiere a la promesa del Cielo para todos los hijos de Dios.

El Papa dijo que “esta tierra es una promesa y un don para el Pueblo de Dios”. Explico que esta “tierra” es el Cielo, hacia donde caminamos promoviendo la paz, la fraternidad, la confianza y la esperanza.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy abordamos la bienaventuranza que dice: «Felices los mansos, porque ellos heredarán la tierra» (Mt 5,4). Cuando decimos que una persona es “mansa” nos referimos a que es dócil, suave, afable, a que no es violenta ni colérica. La mansedumbre se manifiesta sobre todo en los momentos de conflicto, cuando estamos “bajo presión”, cuando somos atacados, ofendidos, agredidos. Nuestro modelo es Jesús, que vivió cada momento, especialmente su Pasión, con docilidad y mansedumbre.

Esta bienaventuranza afirma también que los mansos “heredarán la tierra”. No la poseen ni la conquistan, la heredan. Esta tierra es una promesa y un don para el Pueblo de Dios. Esta “tierra” es el Cielo, hacia donde caminamos como discípulos de Cristo, promoviendo la paz, la fraternidad, la confianza y la esperanza.

También podemos considerar lo contrario de vivir esta bienaventuranza y preguntarnos acerca del pecado de la ira: En un momento de cólera se puede destruir todo lo que se ha construido; cuando se pierde el control, se olvida lo realmente importante, y esto puede arruinar la relación con un hermano, muchas veces sin remedio. En cambio, la mansedumbre conquista los corazones, salva las amistades, hace posible que se sanen y reconstruyan los lazos que nos unen con los demás.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, venidos de España y de Latinoamérica. Pidamos al Señor que nos ayude a ser mansos y humildes de corazón, y a reconocer los momentos en que perdemos la calma para que, con su gracia, podamos volver a encontrar y a construir la paz.

Que el Señor los bendiga.